Sirviendo sonrisas desde 2020
La historia de Emiliotes
Un vaso de esquites puede contar muchas cosas: una nostalgia, una idea de niño y un puesto que crece año con año.
La cocina de mi mamá
Mi mamá es de la Ciudad de México y, como toda persona que migró con el corazón repartido, extrañaba los sabores de allá. Los esquites que venden por su colonia, con su maíz tierno y su toque de chile y limón, no se conseguían igual aquí. Así que hizo lo que hacen las abuelas y las mamás sabias: los preparó ella misma, en casa, hasta que quedaron como los recordaba.
Esos esquites caseros se volvieron tradición en nuestra familia mucho antes de ser un negocio. Nadie imaginaba que iban a llegar tan lejos.
Emilio
+ elotes
= Emiliotes
El primer Business Fair
En mi primera Business Fair del Colegio Hausand, mientras veía los puestos de mis compañeros, se me prendió el foco: ¿por qué no vender los esquites de mi mamá? Ese mismo año armamos el puesto con su receta, globos, letrero y muchas ganas. La fila que se formó nos dijo todo lo que necesitábamos saber.
El nombre se escribió solo en un cuaderno: el esquite está hecho de elotes, y la combinación de Emilio con elotes dio Emiliotes. Así de simple, así de nosotros.
Crecer año con año
Edición tras edición, el puesto ha aprendido: mejores porciones, más toppings, mejor presentación y filas más rápidas. Cada Business Fair nos reta a llegar con algo nuevo, y este año el salto es grande: Emiliotes también vive en internet, con este sitio y pedidos en línea en camino.
El primer vaso
Nace Emiliotes en la primera Business Fair, con la receta casera de mi mamá y un letrero hecho a mano.
El puesto que aprende
Más toppings sin costo, mejor servicio y clientes que regresan cada año buscando su vaso.
El salto digital
Emiliotes estrena sitio web y prepara su tienda en línea para que el antojo se resuelva desde casa.
¿Ya conoces de dónde viene tu antojo?
El esquite tiene una historia de siglos que empieza mucho antes de nuestro puesto.
Leer la historia del esquite